A nadie le sorprende, pero a todos les cuesta. El gobernador de Nuevo León, Samuel García viaja a Europa, ha vuelto a armar las maletas para emprender otra de sus ya costosas y frecuentes giras internacionales. Con esta nueva escapada, el mandatario estatal suma la impresionante cantidad de 27 viajes fuera del país en lo que va de su sexenio, el cual inició apenas en octubre de 2021. Lo que verdaderamente indigna a la ciudadanía no es solo el gasto que esto representa para el erario, sino la opacidad y el sigilo con el que se manejó su salida del estado.
Un escape de fin de semana bajo total hermetismo
La partida de Samuel García pareció más una estrategia de evasión que el inicio de una misión oficial de gobierno. Mientras los neoloneses lidiaban con los problemas cotidianos de movilidad y seguridad, el gobernador canceló de última hora su asistencia a un evento programado en los patios de la Línea 6 del Metro, donde se recibiría el quinto tren del monorriel. En su lugar, fuentes confirmaron que el emecista abandonó la entidad alrededor de las 15:00 horas desde el Aeropuerto Internacional de Monterrey.
Para abonar a la confusión y al “despiste”, la Oficina de Comunicación del Estado guardó un silencio sepulcral. No hubo comunicados oficiales, no se compartió la agenda con los medios y, por si fuera poco, el mandatario publicó en sus redes sociales una fotografía del lobby del Hotel MGM de Las Vegas sin aclarar si él se encontraba en ese lugar. Una cortina de humo en redes que solo sirvió para ocultar su verdadero destino: el viejo continente.
Destino: Europa; Fecha de regreso: Desconocida
Fue hasta que pisó tierras europeas cuando Samuel García decidió romper el silencio a través de sus canales digitales habituales. Al llegar a su destino, anunció de manera informal que iniciará una gira internacional que incluye paradas en Suecia, Países Bajos, España y Francia.
Sin embargo, el anuncio llegó con una enorme omisión que ha encendido las alarmas en el Congreso local y entre los ciudadanos: el gobernador detalló a dónde va, pero omitió por completo precisar cuántos días estará fuera del estado y qué fecha exacta tiene programada para su regreso. Esta falta de certeza deja al gobierno de Nuevo León en una especie de limbo ejecutivo intermitente, una constante en una administración que parece gestionarse más desde los aeropuertos internacionales que desde el Palacio de Cantera.
Opacidad en la comitiva y pretextos mundialistas
Otro de los puntos más criticados de esta sexta gira europea es la falta de transparencia respecto a quiénes viajan con él. En ocasiones anteriores, el gobierno estatal se encargaba de justificar la presencia de secretarios y asesores; esta vez, la administración omitió por completo si el gobernador viaja solo o acompañado por una costosa comitiva pagada por los impuestos de los neoloneses.
Por otro lado, los intentos de vinculación de su agenda con el sector empresarial parecen hilados con alfileres. Se sabe que la gira cerrará en París, Francia, donde supuestamente sostendrá un encuentro con directivos de Vinci Airports, el operador aeroportuario mundial y accionista principal de OMA. No obstante, las sospechas de que estos viajes obedecen más a intereses personales y de promoción turística que a beneficios reales para el estado siguen creciendo. Curiosamente, tras haber recibido en privado al embajador de Suecia en México, Gunnar Alden, se confirma la escala en dicho país escandinavo. Esto ha llevado a analistas a señalar que García parece más interesado en coleccionar visitas a los países cuyas selecciones jugarán el Mundial en Monterrey (ya visitó Japón, Corea del Sur y ahora Suecia) que en resolver las crisis internas de Nuevo León.
Samuel García viaja a Europa: El costo de un gobierno ausente
Con este viaje, la cuenta llega a 27 salidas internacionales en menos de cinco años de gestión. La constante en todas ellas es la misma: la promesa de inversiones históricas que tardan en materializarse frente a la realidad inmediata de una ciudadanía que financia estos traslados. Mientras el gobernador recorre las capitales europeas, los problemas de transporte público, la escasez de agua recurrente y la inseguridad en la zona metropolitana de Monterrey no se toman vacaciones.
La opacidad en el manejo de la agenda pública, el uso de las redes sociales para distraer y la falta de rendición de cuentas sobre los días de ausencia demuestran una desconexión entre las prioridades del Ejecutivo y las necesidades reales del estado. Nuevo León observa una vez más cómo su mandatario se ausenta sin pedir permiso, sin dar explicaciones claras y, sobre todo, sin una fecha de retorno definida.
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