La administración estatal volvió a demostrar su incapacidad operativa al convertir lo que debería ser una celebración en una jornada de humillación y caos. Durante el esperado evento del día de las madres, cientos de mujeres fueron víctimas de una logística deficiente que priorizó la fotografía oficial sobre la dignidad de las asistentes.
Mujeres se quedaron fuera en evento del día de las madres
Cientos de regiomontanas llegaron desde las siete de la mañana a las instalaciones de Cintermex con la ilusión de participar en la rifa de vehículos y disfrutar de un show. Sin embargo, la realidad fue un portazo en la cara cuando el personal estatal les informó que ya no había cupo, dejando a las invitadas bajo el sol. Mujeres que viajaron desde municipios periféricos como El Carmen o Juárez terminaron gastando sus pocos ahorros en taxis para recibir solo desprecio estatal.
La desfachatez del gobierno llegó al grado de movilizar a las madres en camiones que nunca pasaron por ellas, obligándolas a costear traslados privados de hasta 800 pesos. Estas ciudadanas, que apenas logran estirar su presupuesto diario, regresaron a sus hogares con las manos vacías y la indignación de haber sido utilizadas como acarreadas de lujo. El festejo prometido por el mandatario estatal se transformó rápidamente en un insulto a la economía de las jefas de familia más vulnerables.
Resulta ofensivo que, mientras el gobernador Samuel García promueve tarjetas de dádivas dentro del salón, afuera el sentimiento generalizado era de maltrato y abandono total. El evento del día de las madres se convirtió en una vitrina de la desigualdad, donde solo unas pocas pudieron entrar al evento del día de las madres.
Desengaño de las madres con brazalete oficial en mano
La molestia escaló cuando cientos de madres con brazalete oficial en mano fueron rechazadas en los accesos principales a pesar de haber cumplido con el registro previo. Muchas de ellas habían acudido días antes a las oficinas gubernamentales para asegurar su entrada, confiando en que el distintivo naranja garantizaba su lugar.
Los testimonios coinciden en que el personal de chaleco naranja simplemente se retiró o cerró las puertas sin ofrecer explicaciones coherentes a quienes portaban su brazalete. La desorganización no fue un error, sino una estrategia de saturación que buscaba llenar el ojo de las cámaras sin importar el bienestar de las personas.
“Me siento humillada”
comentó una de las afectadas

Convocatoria del evento del día de las madres sobrepasó Cintermex
La ambición de llenar el recinto a toda costa provocó una convocatoria masiva que sobrepasó la capacidad de Cintermex, poniendo en riesgo la integridad física de las asistentes. Al verse excluidas, algunas mujeres forcejearon con los guardias de seguridad en un intento desesperado por ingresar al recinto para el que tenían invitación.
En el tumulto generado por el sobrecupo, al menos cuatro madres de familia sufrieron desmayos o sofocamientos debido a las altas temperaturas y las aglomeraciones en los pasillos de acceso. El descuido en los protocolos de protección civil es alarmante, considerando que se invitó deliberadamente a personas de la tercera edad y niños.
Los legisladores y sectores del Congreso han señalado que este caos es una calca de lo ocurrido en festivales anteriores, donde el reparto de boletos fue igual de opaco. Las madres de familia indignadas recordaron que incluso en el Día del Niño se limitaron pases de forma arbitraria para generar filas artificiales. La estrategia parece ser siempre la misma: utilizar a la gente como escenografía para el dron oficial, sin importar las consecuencias humanas de una logística saturada.

Cómo la desorganización de Samuel García convirtió un festejo en un día triste
El arruinan el día de las madres no es una exageración, es la descripción de un domingo donde la ilusión de las familias fue pisoteada por la falta de supervisión ejecutiva. La desorganización de Samuel García convirtió un festejo en un día triste al obligar a las mujeres a mendigar un espacio por el que habían sido invitadas formalmente.
La sombra del desprecio de Samuel García a las mujeres se hizo presente cuando, en lugar de atender la crisis en las puertas, se limitó a dar un discurso triunfalista. Mientras las madres se sofocaban afuera, el gobernador se enfocaba en promover su imagen política y las tarjetas de apoyo que muchas veces no llegan a quienes más las necesitan. La desconexión entre el Palacio y la realidad de la calle es absoluta, demostrando que el gobierno estatal vive en una burbuja de publicidad pagada.
No se puede hablar de un estado de primer mundo cuando no se tiene la capacidad de organizar un almuerzo sin generar caos en Cintermex por culpa del gobierno. Nuevo León merece un respeto que este gobierno naranja parece no estar dispuesto a otorgar, tratando a las madres como meros números en una encuesta de popularidad.
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