La calidad del aire en Nuevo León continúa siendo un tema preocupante, con niveles de contaminación que siguen afectando a la población. Sin embargo, a pesar de la creciente crisis ambiental, el gobierno estatal ha puesto el foco en la promoción de eventos masivos al aire libre, como la Macrofest, lo que ha generado una ola de críticas sobre la contradicción entre la promoción de estos eventos y la necesidad urgente de abordar la contaminación. La pregunta que surge es si realmente vale la pena destinar millones de pesos a conciertos masivos cuando la calidad del aire sigue deteriorándose y afecta la salud de los habitantes del estado.
Agencia del Aire inactiva en medio de la crisis
La Agencia Estatal de Calidad del Aire de Nuevo León, creada en mayo de 2023, sigue sin tener las direcciones operativas que se prometieron en su organigrama, lo que ha limitado su capacidad para hacer frente a los problemas de contaminación. A pesar de la estructura que debería contar con cuatro direcciones clave para gestionar la crisis ambiental, la agencia opera sin las funciones necesarias, con un equipo reducido de funcionarios de la Secretaría de Medio Ambiente, muchos de los cuales tienen más de 30 años de servicio. Mientras tanto, la calidad del aire sigue empeorando en municipios como Monterrey, Escobedo y Santa Catarina, que están experimentando niveles de contaminación preocupantes.
El mes de febrero de este año fue uno de los más contaminados en la región, con zonas como el Área Metropolitana de Monterrey clasificadas con niveles de aire “malos” según las mediciones de calidad del aire. Mientras la agencia debería estar tomando medidas para mitigar esta crisis, su falta de estructura operativa y recursos la ha dejado sin la capacidad de gestionar la contaminación de manera efectiva.
La Macrofest: ¿Una contradicción?
En medio de esta crisis de calidad del aire, el gobierno estatal ha comenzado a promover la Macrofest, un evento masivo que atrae a miles de personas y que se lleva a cabo en espacios abiertos. Esta iniciativa ha generado críticas, ya que se plantea un conflicto evidente entre la promoción de estos eventos y la necesidad urgente de mejorar la calidad del aire en el estado. Los críticos cuestionan si es sensato invertir millones de pesos en conciertos y festivales que reúnen a grandes multitudes en un momento en que la calidad del aire pone en riesgo la salud de los ciudadanos.
La pregunta es válida: ¿es responsable promover eventos al aire libre, donde los asistentes estarán expuestos a altos niveles de contaminación, especialmente cuando la agencia encargada de controlar la calidad del aire carece de la estructura necesaria para realizar su trabajo? Esta contradicción ha sido señalada por varios grupos y ciudadanos que consideran que los recursos destinados a estos eventos masivos podrían ser mejor invertidos en políticas públicas para reducir la contaminación y proteger la salud pública.
Además, la situación de la contaminación en la región no es un tema menor. La exposición prolongada a altos niveles de contaminantes en el aire ha sido vinculada con enfermedades respiratorias y cardiovasculares, lo que pone en riesgo a los habitantes de la ciudad, especialmente a los niños y personas con condiciones de salud preexistentes. Ante esta realidad, la promoción de eventos masivos, que atraen a grandes concentraciones de personas, parece no ser la mejor opción en un estado que está luchando con una crisis ambiental.
El gasto en eventos masivos vs. la salud pública
El gobierno de Nuevo León ha destinado grandes cantidades de dinero a la promoción y organización de eventos como la Macrofest. Mientras tanto, las cifras de contaminación siguen siendo alarmantes. La falta de infraestructura y recursos para que la Agencia Estatal de Calidad del Aire cumpla con su rol de proteger el medio ambiente contrasta con los recursos destinados a estos eventos de entretenimiento. La crítica es clara: mientras la crisis del aire empeora, el estado continúa invirtiendo grandes sumas de dinero en conciertos y festivales masivos, sin garantizar que estos eventos no empeoren aún más la situación ambiental.
Además, la realización de estos eventos al aire libre no solo pone en peligro la calidad del aire, sino que también implica un mayor gasto en medidas de seguridad y control sanitario para evitar que se conviertan en focos de propagación de enfermedades. Este gasto podría ser utilizado para mejorar la infraestructura de transporte, promover el uso de energías limpias o invertir en la actualización y fortalecimiento de la Agencia Estatal de Calidad del Aire para que pueda cumplir con sus responsabilidades de manera efectiva.