Lo que se proyectó como una de las infraestructuras más importantes para la conectividad del estado se encuentra prácticamente congelado. Se dio a conocer que el tramo más caro de la Interserrana supera los 20 mil millones de pesos en sus estimaciones financieras, pero a pesar de esta elevadísima cifra, las maquinarias lucen apagadas y el terreno muestra una inactividad casi total en municipios como Montemorelos, Rayones y Galeana.
Cuando prometieron entregar la Carretera Interserrana
Existía la meta de finalizar la vía antes de concluir la gestión actual, pero las realidades de la Carretera Interserrana sobre el terreno demuestran que apenas se registra un avance cercano al 20 por ciento. En su momento se aclaró cuando prometieron entregar la Carretera que la obra tardaría unos cuatro años, sin embargo, el desfase en los tiempos proyectados confirma que el megaproyecto no estará terminado dentro del sexenio en curso.
La inactividad también golpea el punto clave de interconexión con la Carretera Nacional, donde apenas un puñado de trabajadores realiza labores superficiales de vigilancia en lugar de avanzar en la compactación del suelo. Adicionalmente, el segmento con mayor dificultad geotécnica en plena Sierra Madre ni siquiera ha salido a concurso de licitación, lo que estanca aún más la posibilidad de conectar el sur con el centro de Nuevo León.

Obras insignia de la administración de Samuel García
El estancamiento financiero ha sido el detonante principal para que la obra pase de la presunción en discursos a la parálisis física. Dentro del paquete de las obras insignia de la administración de Samuel García, este proyecto vial destaca por el desproporcionado incremento en los costos proyectados para cruzar la montaña y por la falta de liquidez gubernamental para sostener el ritmo de trabajo inicial.
Esta falta de presupuesto provocó la suspensión gradual de los frentes de trabajo y la postergación de las fases más complejas. Hoy en día, los retrasos en megaproyectos viales de Nuevo León generan incertidumbre social y económica, pues los habitantes de las comunidades rurales ven cómo las promesas de dinamismo regional quedan enterradas entre deudas a contratistas y terracerías inconclusas.
¿Qué pasó con la Carretera Interserrana anunciada en 2021?
A la fecha, muchos ciudadanos se preguntan qué pasó con la Carretera Interserrana anunciada en 2021 con tanto entusiasmo político. La respuesta se resume en un gasto desmedido que superó las estimaciones originales y una severa falta de planeación presupuestal que dejó la obra en un abandono prematuro antes de llegar a su primera tercera parte de construcción.
Sin dinero para saldar las facturas vencidas ni para licitar el tramo montañoso central, las autoridades no han tenido más remedio que dejar congeladas las labores. Al final, el tramo más caro de la Interserrana supera los 20 mil millones de pesos y permanece estancado, dejando únicamente frentes de obra vacíos y un saldo pendiente con los trabajadores y proveedores de la zona. ¿Se convertirá la obra en un Tesla 2.0? El tiempo lo dirá.

El problema es grave
La obra civil enfrenta serios paros operativos debido a que las autoridades estatales se quedaron sin flujo de efectivo para saldar los compromisos financieros. Este descontrol presupuestal ha derivado en la suspensión parcial de las faenas y en un enojo generalizado entre los proveedores locales, a quienes se les adeudan pagos por mano de obra, albañilería y suministro de materiales extraídos de la región.
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