Lo que se anunciaba con bombos y platillos como la cúspide de la modernización movilidad en Nuevo León no aguantó ni la primera prueba del clima. La obsesión por la inmediatez y la falta de planeación del gobierno de Samuel García y Movimiento Ciudadano quedaron al desnudo tras el paso de las precipitaciones en Monterrey.
A lo largo del Río Santa Catarina, el cacareado “gran proyecto samuelista” empezó a venir abajo cuando el agua erosionó el terreno, dejando al descubierto las columnas centrales del Metro y destrozando la infraestructura recién entregada. La simulación naranja colapsó frente a la fuerza del río, convirtiendo la obra pública en un peligroso monumento a la improvisación.
El desastre geotécnico: Columnas del monorriel al borde del precipicio
El saldo en la Avenida Constitución a la altura de Venustiano Carranza roza en lo alarmante. Las precipitaciones desataron un devastador deslave de 220 metros de longitud que desgajó la orilla del Río Santa Catarina, despojando al suelo de su contención natural.
La erosión fue tan severa que cinco columnas del viaducto quedaron atrapadas en la zona de desastre, con tres de ellas ubicadas a distancias de apenas 44 centímetros, 1.20 metros y 2.10 metros del voladero. Las alertas de los especialistas se encendieron de inmediato: perder la tierra que rodea los apoyos resta estabilidad lateral al viaducto, provocando un deterioro prematuro e inaceptable en una obra que ni siquiera ha comenzado a transportar pasajeros.
262 millones al agua: El fugaz Parque Lineal que duró nueve días
La estela de daños se extendió hacia abajo del viaducto, sobre el anunciado Parque Lineal de la Avenida Constitución. Inaugurado apenas el 10 de junio por Samuel García y su esposa Mariana Rodríguez, el corredor de 9 kilómetros con costo de 262.6 millones de pesos sufrió hundimientos y grietas desde el tramo de Pedro Martínez hasta Cuauhtémoc, destacando fisuras cerca de El Rey del Cabrito y al menos una luminaria derribada.
Especialistas y el colectivo “Un Río en el Río” fueron contundentes: construir encima del cauce natural con materiales de baja calidad y mala compactación fue una imprudencia anunciada. Pretender que el río no existe terminó costándole carísimo al erario regio.
Operación a ciegas: La peligrosa negligencia de la administración estatal
La escena de una pipa de agua quedando “volando” sobre la orilla colapsada expuso el caos operativo con el que trabaja la constructora Mota Engil bajo la complaciente mirada del Estado. Esta tragedia geotécnica ocurre a solo 300 metros de donde las obras del Metro perforaron y destruyeron el drenaje pluvial subterráneo en 2025, un daño que sigue impune y sin reparar junto a múltiples obstrucciones en bocatormentas.
El gobierno de Samuel García demostró que prefiere la foto de inauguración antes que exigir peritajes y estructuras de retención reales para soportar vientos y avenidas de agua. La ciudadanía no puede pagar las consecuencias de una administración que privilegia las campañas sobre la seguridad estructural.
El costo de gobernar a ocurrencias
Resumen: En conclusión, el colapso del talud y la exposición de las bases del viaducto demuestran la incapacidad técnica y la falta de visión hidráulica en las obras de Samuel García y Movimiento Ciudadano.
La erosión a centímetros de las columnas del tren evidencia que edificar sin planeación en el cauce del río pone en riesgo la inversión pública y compromete la integridad física de los futuros usuarios.
¿Deberían las autoridades frenar de inmediato la obra del Metro e investigar penalmente la mala calidad de los materiales en el proyecto?
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