La falla de línea 4 ya no es una advertencia futura. Es una realidad visible en calles, puentes y vialidades de Nuevo León. Lo que se anunció como un proyecto de movilidad moderna hoy exhibe errores estatales, decisiones apresuradas y una ejecución que dejó infraestructura dañada. En el centro del problema está un modelo de obra pública acelerada, impulsada desde el gobierno de Samuel García, donde la prisa parece haber pesado más que la planeación.
Mientras la obra continúa, los daños se acumulan y las respuestas no llegan.
Cuando La Obra Avanza Pero La Ciudad Retrocede
En el cruce de Pino Suárez y Constitución, la falla de línea 4 dejó una escena difícil de ignorar. Puentes con banquetas incompletas, estructuras apuntaladas de forma provisional y tramos expuestos forman parte del recorrido cotidiano.
Ahí convergen un puente vehicular, una gaza de incorporación y un puente peatonal, todos afectados por la construcción de columnas del Metro. El tránsito sigue fluyendo, pero bajo condiciones que especialistas consideran riesgosas.
La obra avanza como si nada pasara. La ciudad, en cambio, carga con las consecuencias.

Banquetas Mordidas Y Soluciones De Emergencia
Uno de los daños más evidentes se encuentra en el puente vehicular de Pino Suárez. Para permitir maniobras de maquinaria pesada, se retiraron partes de la banqueta y el barandal. El resultado fue un tramo abierto, sin protección estructural definitiva.
Para contener la presión de la tierra y evitar un deslave hacia el Río Santa Catarina, se colocaron una viga de acero y una lámina. Además, se rellenó el espacio con tierra vaciada directamente.
Estas acciones, lejos de resolver el problema, reflejan una lógica de emergencia. Son parches, no soluciones duraderas.
La Gaza Que Se Hunde Mientras El Discurso Se Eleva
La gaza que conecta la Avenida Constitución con Pino Suárez rumbo al norte tampoco se salvó. De los cerca de 180 metros que la conforman, un tramo de aproximadamente 15 metros presenta hundimientos visibles.
Especialistas señalan que el origen del daño está en la retirada de losas que soportaban la carga del muro y la estructura. En lugar de restituir una base sólida, se optó por colocar tierra sin compactar.
Cuando llueva, advierten, el riesgo de deslave aumenta. La vialidad podría colapsar, pero por ahora permanece abierta.

Vigas Sueltas Y Concreto Que Nunca Regresó
Otro punto crítico aparece en el parapeto que sostiene el barandal de la gaza. Ahí, vigas de acero fueron colocadas como apuntalamiento, sin anclaje adecuado y cubiertas solo con tierra.
Durante la construcción de la zapata de una columna del Metro, también se retiró concreto de protección que no fue repuesto. El espacio quedó expuesto y apenas delimitado con barreras plásticas naranjas.
El mensaje es claro: se avanza a prisa, pero se deja pendiente la seguridad.
Puente Peatonal: El Riesgo Para Quien Camina
A unos metros de Pino Suárez, un puente peatonal que cruza la Avenida Constitución presenta su cimentación expuesta. Para “reforzarlo”, se colocó un tubo metálico.
El detalle es que el tubo no está soldado ni fijado de forma permanente. Está ahí, como recordatorio de una solución improvisada.
Si la tierra se mueve o llega una lluvia intensa, la estructura podría verse comprometida, poniendo en riesgo directo a peatones.
Sin Aviso Al Municipio Y Sin Plan De Reparación
De acuerdo con fuentes consultadas, los daños no fueron reportados al municipio afectado ni por el gobierno estatal ni por la empresa encargada de la obra. El patrón recuerda el caso del ducto pluvial perforado meses atrás en Venustiano Carranza.
Hasta ahora, no existe un plan de remediación público para atender las afectaciones derivadas de la falla de línea 4. No hay fechas, ni responsables claros, ni soluciones técnicas presentadas.
Mientras tanto, la obra sigue su curso y los riesgos permanecen.

Una Falla Que Resume Un Modelo
La falla de línea 4 no es un incidente aislado. Resume un modelo de ejecución marcado por la prisa, la improvisación y la falta de rendición de cuentas. En Nuevo León, el proyecto que prometía modernidad hoy deja preguntas abiertas y estructuras vulnerables.
La ciudad espera respuestas. Por ahora, solo recibe parches.
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