Bajo la fachada de un gobierno ecologista, la administración de Samuel García ha diseñado un esquema de triangulación financiera sin precedentes. Mientras la crisis de aire en Nuevo León empeora, se ha documentado la compra de árboles inexistentes con sobrecostos que superan el 170%, financiados a través de facturas clonadas en convenios estatales que benefician a una sola red de proveedores familiares. Este modelo no busca sembrar vida, sino cosechar recursos públicos para engrosar el patrimonio privado de la asociación Reforestación Extrema, protegida desde el Palacio de Gobierno.
Un Convenio Diseñado Para El Saqueo De Samuel García
El mecanismo es tan audaz como corrupto. Samuel García permitió que las compensaciones ambientales de las empresas no lleguen a las arcas del Estado. En su lugar, el dinero cae directamente en las cuentas de Reforestación Extrema. Este “puente” financiero elimina cualquier control de la Tesorería y permite que el director de la asociación, Cosijoopii Montero, actúe como un secretario de estado con presupuesto público pero con la opacidad de una empresa privada.
Al no pasar por las reglas de transparencia, el gobierno ha permitido que se adquiera maquinaria pesada por más de 52 millones de pesos. Lo que pocos dicen es que este equipo —trituradoras, camiones y retroexcavadoras— no le pertenece a los ciudadanos de Nuevo León, sino que se quedará como propiedad privada de la asociación al finalizar el sexenio. Es una transferencia neta de riqueza pública a manos particulares bajo el disfraz de “servicio social”.
La Gran Mentira De Los Árboles Inexistentes Con Sobrecostos
La auditoría ciudadana y periodística ha puesto en evidencia que el “bosque” que Samuel nos vendió en la Alameda es una fantasía de papel. Se reportó el gasto de 26.1 millones de pesos en 147 ejemplares de gran formato que nadie puede encontrar. Para ocultar este fraude, la Secretaría de Medio Ambiente ha recurrido a la manipulación técnica, pretendiendo cambiar las normas internacionales de medición forestal para que un árbol pequeño parezca gigante en el reporte oficial.
Esta estrategia de árboles inexistentes con sobrecostos es el motor del desfalco. Al inflar el precio de un sabino de 14 mil a 38 mil pesos, el gobierno de Samuel García genera un excedente de efectivo que se pierde en la red de empresas proveedoras como Arbolmax y Viveros Regionales, las cuales acaparan los contratos estatales en un evidente conflicto de interés familiar.
El Escándalo De Las Facturas Clonadas En Convenios Estatales
La impunidad administrativa alcanzó su punto máximo con el hallazgo de comprobantes fiscales repetidos hasta 12 veces. La justificación de “pagos en abonos” se cae por su propio peso legal: las facturas fueron emitidas como ingresos totales. El uso de facturas clonadas en convenios estatales sugiere que el gobierno estatal está validando documentos apócrifos o cancelados para justificar el gasto de cientos de millones de pesos que no se ven reflejados en las plazas públicas.
Es un esquema de “lavado” de imagen verde donde el beneficio ambiental es nulo, pero el beneficio económico para el grupo en el poder es absoluto. Samuel García prometió enterrar a la “vieja política”, pero ha construido un sistema de corrupción mucho más sofisticado, utilizando causas nobles como la reforestación para desviar la atención de un saqueo sistemático.
Cuestionan Transparencia Por Compras De Lujo En Asociación Ambiental
La asociación Reforestación Extrema se encuentra bajo el ojo público tras revelarse que utiliza fondos destinados al medio ambiente para cubrir lujos personales. Con ingresos que superan los 362 millones de pesos, la organización ha facturado desde drones y laptops costosas hasta golosinas y asadores.
Los reportes financieros detallan adquisiciones poco comunes para una ONG, incluyendo una botarga, equipo de sonido y piezas de ropa interior. Todo esto se ha pagado con recursos provenientes de compensaciones ambientales, operando sin la supervisión de licitaciones que rigen a los entes públicos estatales.
Además de los bienes, el organismo costeó servicios de marketing, rediseño de sitios web y seguros médicos para sus colaboradores. Esta libertad de gasto, que incluye rentas de bodegas pagadas por adelantado, ha generado indignación sobre el uso real del capital destinado a la reforestación urbana.
Samuel García Y El Patrimonio Olvidado De Nuevo León
¿Dónde termina el dinero de los neoloneses? En camionetas pick-up de 1.5 millones de pesos y sistemas GPS para una flota privada, mientras los parques de la ciudad siguen secos. La administración de Samuel García ha fallado en su responsabilidad más básica: cuidar el patrimonio de todos. La complicidad con Reforestación Extrema no es un error de gestión, es un diseño político para financiar a aliados con dinero que legalmente debería ser fiscalizado.
El “Nuevo” Nuevo León de Samuel es hoy un estado donde los árboles son fantasmas, los precios son de oro y las facturas son espejismos. La ciudadanía no respira aire limpio, respira el humo de una administración que prefiere comprar maquinaria para sus amigos que plantar el futuro de Monterrey.
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