La ruptura en Movimiento Ciudadano quedó expuesta tras el conflicto entre Félix Arratia y Samuel García, un choque político que ya tuvo efectos directos en la operación de servicios de salud en Juárez. La confrontación, que se venía gestando desde hace meses, estalló con el desalojo de centros médicos estatales y abrió un nuevo capítulo de tensión interna dentro del partido en el poder.
El episodio no solo reveló diferencias personales y administrativas. También puso sobre la mesa el impacto que las disputas políticas pueden tener en áreas sensibles como la atención médica, donde la coordinación entre niveles de gobierno resulta clave para garantizar servicios continuos a la población.
Un Conflicto Político Que Llegó A Los Servicios De Salud
La polémica se detonó cuando el municipio de Juárez tomó control de tres centros de salud que hasta ese momento operaba el estado. La decisión se ejecutó sin un acuerdo previo entre autoridades municipales y estatales, pese a que ambos gobiernos pertenecen a Movimiento Ciudadano. El movimiento sorprendió a funcionarios y trabajadores del sector salud.
Como resultado, la Secretaría de Salud estatal tuvo que reubicar de manera inmediata a personal médico y administrativo de las unidades ubicadas en las colonias Infonavit Benito Juárez y Salvador Chávez, además del centro de salud mental y de atención a adicciones en la Colonia Garza y Garza. El ajuste operativo se realizó con premura y generó incertidumbre entre usuarios y empleados.
Más allá del impacto logístico, el hecho evidenció una falta de coordinación institucional. Para muchos observadores, la ruptura en Movimiento Ciudadano dejó de ser un asunto interno y se tradujo en consecuencias visibles para la ciudadanía, particularmente en un tema tan sensible como la salud pública.

Arratia Defiende La Medida Y Cuestiona Al Estado
Tras el desalojo, Félix Arratia justificó su decisión señalando que el estado no tiene la capacidad para brindar una atención adecuada en materia de salud a la población de Juárez. Desde su perspectiva, la intervención municipal fue necesaria para corregir deficiencias y garantizar el acceso a servicios básicos.
El alcalde sostuvo que tanto el sistema federal como el estatal han mostrado limitaciones para atender a personas no derechohabientes. Bajo ese argumento, afirmó que el municipio entró de manera emergente para ofrecer consultas, medicamentos, atención de urgencias y otros servicios esenciales en las instalaciones recuperadas.
Samuel García Y Un Distanciamiento Que Venía De Antes
Aunque versiones oficiales descartaron una ruptura formal entre el gobierno estatal y el municipio, fuentes cercanas al proceso señalan que el conflicto entre Arratia y Samuel García no surgió de manera repentina. Por el contrario, sería la culminación de una serie de desacuerdos previos dentro del gabinete y del partido.
De acuerdo con estas versiones, Arratia fue considerado en su momento para ocupar la Tesorería del estado tras la salida de Carlos Garza. Sin embargo, el gobernador optó por dejar como encargado del despacho a Ulises Carlín y posteriormente impulsarlo para su ratificación en el Congreso. Esa decisión habría generado inconformidad y tensiones internas.
El desacuerdo por la Tesorería es señalado como uno de los puntos de quiebre. Desde entonces, la relación política entre ambos se habría enfriado, hasta desembocar en acciones administrativas que hoy reflejan la ruptura en Movimiento Ciudadano en Nuevo León.

Efectos De La Ruptura En Movimiento Ciudadano
El caso de Juárez se convirtió en un ejemplo claro de cómo las disputas internas pueden escalar y afectar la operación gubernamental. Lo que inició como un desacuerdo político terminó por impactar la prestación de servicios de salud y obligó a movimientos apresurados de personal y recursos.
Analistas locales consideran que este episodio revela un problema de gobernabilidad dentro del partido en el poder. La falta de acuerdos y de canales de diálogo efectivos entre autoridades del mismo signo político genera escenarios de confrontación que, tarde o temprano, afectan a la población.
Además, el conflicto abrió preguntas sobre el uso de decisiones administrativas como herramienta de presión política. En este caso, la toma de control de centros de salud fue interpretada por algunos sectores como una acción con trasfondo político, más allá de los argumentos sobre la calidad del servicio.
Un Escenario Abierto Y Con Costos Públicos
Por ahora, el conflicto sigue abierto. Mientras el municipio avanza con su plan para operar y ampliar servicios de salud, el estado enfrenta el reto de reacomodar personal y garantizar que la atención no se interrumpa. En medio de ello, la ciudadanía observa cómo una disputa interna se traduce en cambios abruptos en servicios esenciales.
La ruptura en Movimiento Ciudadano no solo marca un distanciamiento entre Félix Arratia y Samuel García. También se convierte en un factor que pone a prueba la capacidad de coordinación y diálogo dentro del partido que gobierna Nuevo León.
Más allá de las posturas políticas, el caso deja una lección clara: cuando los conflictos internos se trasladan al terreno administrativo, los costos no los pagan los partidos, sino la población que depende de servicios públicos estables y bien coordinados.
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