Nuevo León se enfrenta a una alarmante crisis de desapariciones. Durante los primeros meses de 2025, el estado ha reportado el hallazgo de 20 personas desaparecidas, todas ellas encontradas sin vida. Este trágico suceso coloca a Nuevo León en el segundo lugar a nivel nacional, solo detrás del Estado de México, en cuanto a desaparecidos encontrados sin vida. La cifra refleja una realidad aterradora que continúa creciendo y dejando huellas profundas en las familias afectadas. En tan solo 80 días del año, el promedio es de un hallazgo cada cuatro días, lo que pone de manifiesto la magnitud de la crisis de inseguridad que vive la entidad.
A nivel nacional, 161 personas han sido localizadas sin vida en el mismo período, y los primeros siete estados en la lista, entre los que se encuentra Nuevo León, acumulan el 61.49% de este total. Esto subraya una creciente tendencia de desapariciones que afecta a diversas partes del país, y la constante violencia que continúa desbordando a las autoridades locales.
Crecimiento de desapariciones en Nuevo León
Nuevo León ha sido testigo de un aumento preocupante en el número de desapariciones, especialmente en el comienzo de este año. Con 20 personas encontradas sin vida en tan solo tres meses, las autoridades y los colectivos de víctimas se enfrentan a una crisis que no da señales de disminuir. Esta cifra coloca a Nuevo León entre los estados más afectados, reflejando una creciente preocupación por la seguridad en la región.
La problemática de las desapariciones en el estado no es nueva, pero en los primeros meses de 2025, la frecuencia de estos hallazgos ha puesto en evidencia una escalofriante realidad. Los casos no solo afectan a las familias directamente involucradas, sino que también siembran un clima de desconfianza en la población en general, que se ve cada vez más vulnerable ante la creciente inseguridad.
El impacto de la crisis de seguridad
Con cada desaparición, el temor en las calles de Monterrey y otras ciudades de Nuevo León crece. Las familias de las víctimas, organizadas en colectivos, han intensificado sus protestas exigiendo respuestas a las autoridades y, más importante aún, justicia por las víctimas. Las colectivas de búsqueda se han vuelto más activas, organizando marchas y exigiendo acciones inmediatas para frenar la ola de violencia. Las autoridades locales, sin embargo, siguen enfrentando fuertes críticas por la falta de avances tangibles en las investigaciones, lo que ha exacerbado la sensación de impunidad.
Las autoridades han señalado que están trabajando para reducir el número de desapariciones y para identificar a los responsables, pero la frustración de las familias sigue creciendo ante la falta de resultados. Cada nuevo caso solo incrementa la presión sobre el gobierno estatal para implementar políticas de seguridad más efectivas y dar una respuesta clara ante la violencia que aqueja al estado.