Las narcominas en Nuevo León volvieron a colocar al estado en alerta tras dos explosiones casi consecutivas en Doctor Coss, donde un hombre murió y cinco policías resultaron heridos. El hecho exhibe el avance del crimen organizado, el aumento de la violencia y el contraste con la atención pública del gobernador Samuel García, centrada ese mismo día en comentarios sobre la final de Tigres.
Explosiones Que Sacuden A Doctor Coss
Las detonaciones ocurrieron en un lapso de tres horas y en puntos distintos de la zona rural. La primera explosión sucedió cuando el conductor de una camioneta pasó inadvertidamente sobre un artefacto, lo que provocó su muerte inmediata. El vehículo quedó destrozado y, según versiones extraoficiales, delincuentes se llevaron los restos antes de que llegaran las autoridades.
El impacto generó temor en las comunidades cercanas, que desde hace meses reportan presencia frecuente del crimen organizado. Estas narcominas en Nuevo León no son un fenómeno nuevo, pero sí alarmante: se trata del segundo caso registrado en el año dentro del mismo municipio.
A la par, la falta de respuestas claras sobre cómo se detectan o previenen estos explosivos ha incrementado la sensación de vulnerabilidad. Cada evento deja al descubierto fallas de vigilancia y limita la confianza en las autoridades de seguridad.

Segundo Ataque En El Mismo Día
Horas más tarde, mientras policías buscaban indicios del vehículo desaparecido y del cuerpo de la primera víctima, una segunda narcomina estalló al paso de una patrulla. El estallido lesionó a cinco elementos de Fuerza Civil, quienes fueron trasladados a hospitales de Monterrey.
Cuatro de ellos fueron reportados como estables. Sin embargo, uno presentó heridas de mayor gravedad, lo que evidencia la potencia del artefacto y los riesgos que enfrentan los cuerpos policiales en zonas dominadas por grupos delictivos.
La escena quedó bajo resguardo de fuerzas estatales y federales. Sin embargo, la capacidad de respuesta sigue cuestionada, pues el uso de explosivos terrestres coincide con dinámicas delictivas presentes en regiones como Michoacán, pero ahora trasladadas al norte del país. Estas narcominas en Nuevo León muestran un cambio en los métodos de ataque y elevan el nivel de riesgo en las operaciones de seguridad.
Narcominas En Nuevo León Muestran Falta De Estrategia Real
Los hechos ocurren en un contexto donde la violencia crece y el crimen organizado diversifica sus tácticas. Para los habitantes de Doctor Coss, la preocupación no solo gira en torno a los ataques, sino a la percepción de que la vigilancia es insuficiente y las autoridades no ofrecen certidumbre.
Este escenario contrasta con la comunicación pública del gobernador Samuel García, quien ese mismo día centró su atención en redes sociales comentando la final de Tigres.
La desconexión entre la gravedad del ataque y la narrativa oficial causó molestia en amplios sectores que esperaban una postura más contundente.

Incertidumbre Y Violencia
La falta de claridad sobre cómo se reforzará la seguridad en la zona se suma a antecedentes recientes. En febrero, otro explosivo estalló bajo una unidad policiaca, también en Doctor Coss. En aquella ocasión, el gobierno estatal negó que se tratara de una mina, aunque no explicó cómo se permitió la colocación de un artefacto capaz de levantar una patrulla. Ahora, con un muerto y cinco heridos, las dudas crecen.
La violencia registrada en Doctor Coss vuelve a mostrar que las zonas rurales de Nuevo León siguen siendo el punto más frágil del mapa estatal. Ahí, donde la presencia institucional es limitada y las distancias complican la reacción inmediata, el crimen organizado ha encontrado espacios para operar con mayor libertad. Las narcominas, antes asociadas a regiones del sur del país, ahora evidencian que los grupos delictivos han ampliado su alcance y que la respuesta del estado aún está lejos de garantizar seguridad plena en estas comunidades.
Por ello, la reflexión es inevitable: Nuevo León no puede concentrar su estrategia de seguridad solo en el área metropolitana mientras las regiones rurales continúan sin vigilancia suficiente, sin infraestructura y sin políticas que atiendan su vulnerabilidad histórica. Si estas brechas no se cierran, los ataques como los de Doctor Coss seguirán repitiéndose y el estado continuará reaccionando tarde, en lugar de prevenir. La protección del territorio empieza por no olvidar a quienes viven fuera de la ciudad.
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