La historia se repite. Cada cierto tiempo, el gobierno presume una “inversión histórica” que promete transformar al estado. Primero fue Tesla, luego el nuevo estadio de Tigres, más tarde las líneas del Metro y ahora la supuesta inversión de NVIDIA, una empresa que, al final, negó tener cualquier compromiso financiero. Puras promesas incumplidas en Nuevo León.
El discurso de modernidad y progreso suena bien, pero la realidad muestra otra cara: obras inconclusas, caos vial y anuncios que se diluyen tan rápido como se publican.
NVIDIA Desmiente A Samuel García
Todo comenzó con un video difundido por el gobernador, quien aseguró que NVIDIA invertiría mil millones de dólares en la construcción del primer centro de datos de inteligencia artificial en México. El mensaje se acompañó de entusiasmo, frases triunfalistas y promesas incumplidas en Nuevo León.
Sin embargo, la euforia duró poco. La empresa estadounidense desmintió la información ante la agencia Reuters, aclarando que no tiene planes de inversión financiera en el estado. Su colaboración, dijeron, se limita a proyectos de investigación y desarrollo de talento, pero sin dinero de por medio.
La inversión de NVIDIA terminó siendo otra historia mal contada: un anuncio sin sustento, una promesa sin respaldo y un golpe más a la credibilidad estatal.

Un Patrón Que Ya Conocemos
Lo mismo sucedió con Tesla, cuando se habló de una gigafábrica que nunca se construyó. Durante meses, el tema se usó como bandera del desarrollo industrial de Nuevo León, pero el terreno permanece vacío. La empresa nunca confirmó fechas, contratos ni montos.
El nuevo estadio de Tigres corrió la misma suerte. Se mostraron renders y se habló de un megaproyecto que pondría a Monterrey en los reflectores internacionales. Dos años después, no hay avances, ni permisos, ni maquinaria en el terreno.
Y qué decir de las líneas del Metro: la 4, la 5 y la 6, que supuestamente resolverían el tráfico metropolitano. Hoy, esas mismas obras son fuente de choques, encharcamientos e inconformidad ciudadana.
El resultado: promesas incumplidas en Nuevo León y una ciudad colapsada por los mismos proyectos que se anunciaron como solución.
La Política De Los Anuncios
La inversión de NVIDIA se presentó como un hito en el avance tecnológico del estado. Pero con cada desmentido, se refuerza la sensación de que los anuncios se lanzan más por estrategia política que por resultados reales.
El patrón es predecible: el gobernador publica un video, menciona cifras millonarias y celebra un supuesto logro. Días después, las empresas o las circunstancias lo desmienten. Así ocurrió con Tesla, con el estadio y ahora con NVIDIA.
En lugar de obras y resultados, el estado acumula titulares, promesas incumplidas en Nuevo León y espectaculares. La narrativa digital sustituye la gestión real, y el desarrollo se vuelve un tema de redes sociales más que de políticas públicas.
Aquí el comunicado de @nvidia negando la inversión en Nuevo León que anunció @samuel_garcias pic.twitter.com/SVhO0NYvzz
— Rodrigo Pacheco (@Rodpac) November 12, 2025
Consecuencias Reales En Nuevo León
Las consecuencias de estas promesas incumplidas en Nuevo León van más allá del discurso. Las obras inconclusas del Metro han generado contaminación, cierres viales y accidentes.
En Miguel Alemán, un choque múltiple reciente mostró cómo los desvíos y la mala planeación provocan caos vial. En otras zonas, la deforestación y los daños ambientales se han vuelto constantes, mientras las autoridades insisten en hablar de “movilidad sustentable”.
La inversión de NVIDIA, aunque ficticia, encaja perfectamente en este panorama: un intento de maquillar la gestión con mensajes de éxito mientras la infraestructura, el medio ambiente y la movilidad se deterioran.
Entre El Espejismo Y La Realidad: La Inversión De NVIDIA
Nuevo León enfrenta una crisis de credibilidad. Los anuncios que antes emocionaban hoy generan desconfianza.
Cada promesa que se desmiente alimenta la percepción de que los proyectos solo existen en papel o en video. La narrativa del “hub tecnológico” se desmorona cuando las empresas niegan los acuerdos y los ciudadanos siguen atrapados entre baches y tráfico.
La inversión de NVIDIA no es un hecho aislado; es parte de un modelo de comunicación basado en la exageración. Una estrategia que prefiere el aplauso inmediato a la planificación a largo plazo.
Mientras tanto, la población observa cómo las supuestas inversiones “históricas” terminan en nada y cómo el discurso de progreso se convierte, una vez más, en otro titular vacío.
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