Mientras el gobernador Samuel García y su esposa Mariana Rodríguez inundan las redes sociales con filtros y promesas de un estado de “primer mundo”, la realidad para la ciudadanía es una asfixiante capa de polución: la contaminación en Nuevo León sigue avanzando. En la burbuja de la “nueva política”, parece que el problema ambiental no existe si no se publica en una historia de Instagram, pero los habitantes de municipios como García respiran veneno a diario debido a la falta de acciones contundentes.
Contaminación De Nuevo León Que No Quieren Ver
Resulta indignante que, mientras el Sistema Integral de Monitoreo Ambiental (SIMA) reporta cínicamente una “buena calidad del aire”, los ciudadanos despiertan sumergidos en una densa bruma gris que afecta la visibilidad y la salud. Recorridos periodísticos han evidenciado que en diversos puntos del estado el olor a químicos es penetrante, lo que demuestra que existe una discrepancia inaceptable entre los datos oficiales y los pulmones de los neoloneses.
Los vecinos denuncian que los malos olores, el polvo y el humo son parte de su vida cotidiana. Sin embargo, en el discurso oficial, el jefe del Ejecutivo se atreve a reportar “mejoras” y reducciones en los promedios de contaminantes. No obstante, las cifras oficiales de seguridad indican que Nuevo León se posicionó como una de las entidades con mayor número de investigaciones por delitos ambientales durante el cierre de 2025.

Impuesto Verde: ¿Limpieza Ambiental O Caja Chica Del Gobierno?
La mayor burla para el pueblo ha sido el llamado “Impuesto Verde”, una medida recaudatoria que ha generado cifras estratosféricas sin resultados tangibles en el cielo de Nuevo León:
Datos Del Impuesto Verde
- 2022: 934 millones de pesos.
- 2023: 2 mil 34 millones de pesos.
- 2024: 1,804 millones de pesos.
Hablamos de casi 5 mil millones de pesos que han salido de las empresas con la supuesta intención de mitigar la crisis. No obstante, el destino del Impuesto Verde es opaco y se ha desviado a obras de infraestructura ajenas a la restauración del aire. Mientras tanto, la dinámica de eventos delictivos y ambientales indica que los retos de salud pública continúan agravándose sin que el presupuesto se refleje en un aire más limpio.
¡Qué bonito es el NL de Samuel! Lástima que solo existe en su cabeza. Mientras él ignora las alertas ambientales, las familias de los neoloneses despiertan entre humo y olores químicos. ¿El impuesto verde era para limpiar el aire o para pagar sus lujos? 🤡🌫️
— La Razón NL (@Larazon_nl) February 13, 2026
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Delitos Ambientales Al Alza Y Una Impunidad Que Asfixia
A pesar de la creación de una “División Ambiental”, la incidencia de ilícitos contra el ecosistema no se detuvo, acumulando cientos de casos que incluyen derrames químicos y manejo inadecuado de residuos peligrosos. Las grandes industrias operan con una flexibilidad que ofende a las familias afectadas, mientras que las clausuras a pedreras parecen ser simples actos mediáticos.
La exposición prolongada a este aire tóxico está provocando estragos en niños y adultos mayores, pero en el mundo de “Nuevolandia”, el enfoque estatal se limita a regulaciones de papel. Los neoloneses ya no piden camiones nuevos o historias bonitas en redes; exigen el derecho básico de respirar sin enfermarse. Es hora de que Samuel García deje de usar el presupuesto ambiental para proyectos de imagen y enfrente la crisis con la seriedad que una tragedia de salud pública merece.
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